• SALUD MENTAL ESPAÑA manifiesta la urgencia de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio ante la mayor vulnerabilidad de la salud mental de la población debido a la pandemia
  • AFES Salud Mental se suma a la campaña de recomendaciones y reivindicaciones políticas a nivel nacional para concienciar de este importante problema de salud pública

El suicidio sigue siendo la primera causa externa de defunción en España desde hace más de una década. En 2018, último año del que se tienen datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), fallecieron en nuestro país 3.539 personas por suicidio (2.619 hombres y 920 mujeres). Solo en Canarias, desde 2007 hasta 2018, fallecieron por esta causa 2.116 personas (1.650 hombres y 466 mujeres).

Aunque la cifra nacional es un 3’8% inferior a la del año 2017, sigue casi duplicando a las muertes por accidentes de tráfico. Sin embargo, las iniciativas para su prevención son escasas o nulas. Como si el problema no existiera, cuando se trata de un importante problema de salud pública, agravado en los últimos meses por la pandemia de la COVID-19.

Por ello, la Confederación Salud Mental España lanza este 10 de septiembre, Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una campaña en la que reitera e insiste en la reivindicación de contar con un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio. Además, a través de una serie de infografías y vídeos protagonizados por personas con experiencia propia, familiares y activistas en salud mental, ofrece recomendaciones y herramientas para abordar una ideación suicida y evitar que se lleve a cabo.

El Plan, cuyo objetivo sería disminuir la tasa de suicidios y prevenir las conductas suicidas, debe abarcar desde la formación a profesionales de la salud, hasta el lanzamiento de campañas de sensibilización social promovidas por instituciones públicas, medios de comunicación y entidades sociales que rompan tabúes, pasando por la educación emocional desde la escuela infantil. También debe contemplar la implantación de un servicio telefónico de atención al riesgo suicida, público y gratuito.

Las causas del comportamiento suicida son numerosas y complejas y, en su mayoría, están relacionadas con situaciones vitales, constantes o circunstanciales. La pobreza, el desempleo, la pérdida de seres queridos, la ruptura de relaciones, problemas jurídicos o laborales, antecedentes familiares de suicidio, el abuso de alcohol y estupefacientes, los maltratos en la infancia, el aislamiento social y determinados trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, tienen gran influencia en numerosos suicidios. Factores que, con la actual crisis de la COVID-19, están aflorando con mayor intensidad y afectarán a un amplio porcentaje de la población.