El establecimiento del estado de alarma debido a la emergencia sanitaria causada por la COVID-19, y su consecuente confinamiento, desescalada y el contexto actual de incertidumbre en los ámbitos social y sociosanitario, ha requerido que las entidades del tercer sector realicen un importante esfuerzo en la gestión y prestación de servicios esenciales para las personas.

Este es el caso de AFES Salud Mental, que ha tomado numerosas e importantes medidas para la protección de la salud de las personas trabajadoras y beneficiarias de sus proyectos sociales, además de garantizar la atención de sus necesidades en estos tiempos en los que se ha agravado su vulnerabilidad.

Desde el comienzo de la pandemia, la asociación reforzó la plantilla de atención directa en los recursos alojativos que gestiona, un total de nueve viviendas supervisadas y la residencia El Nogal. De esta manera, se unieron cuatro trabajadoras al equipo profesional de los recursos residenciales, lo que ha permitido atender a 70 personas en el proyecto «Refuerzo en la atención residencial a la salud mental por COVID-19».

Los recursos alojativos pertenecen a la red comunitaria y sociosanitaria de atención a la salud mental, y suponen un hogar estable para las personas que en ellos conviven. La atención que se les presta favorece el desarrollo personal y la rehabilitación psicosocial para garantizar un estilo de vida normalizado, orientado a la integración sociolaboral y a la promoción de la autonomía.

Este proyecto, impulsado por AFES Salud Mental, ha sido financiado mediante subvención directa por el Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Dependencia y Discapacidad de la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud, con cargo al Fondo Social Extraordinario a las comunidades autónomas que tengan por objeto exclusivamente hacer frente a situaciones extraordinarias derivadas de la COVID-19 según lo previsto en los artículos 1 y 2 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social de la COVID-19.