«La experiencia de dinamizar y participar de manera activa en los grupos de iniciativas en primera persona, que son claves para la rehabilitación, la recuperación de las personas y la inclusión social, me ha hecho sentir útil, valorada, tener voz y estar presente en espacios de autocuidado. Ha fortalecido mi autoestima, he recogido vivencias de las demás y compartido la mía propia, desarrollando un espacio de desahogo, entendimiento y comprensión entre iguales».

Así narra Elisabet Lemos, representante de AFES Salud Mental en el Comité Pro Salud Mental Canarias, su participación en Iniciativas en Primera Persona, un programa impulsado por AFES Salud Mental desde 2013, que tiene por objetivo fomentar el empoderamiento en salud mental construyendo espacios en los que las personas se sienten autónomas, libres e independientes de los apoyos más formales y conservadores, que son con los que más habitualmente cuentan.

Estos espacios son atemporales, transversales, diversos, complejos, amplios, profundos… Lugares donde coinciden personas que quieren representar y visibilizar un nuevo sentido para sus vidas, mostrar sus realidades alejadas de los prejuicios sociales sobre el malestar psíquico y resignificar “la locura”.

Mujeres y hombres con experiencia propia y profesionales de la Entidad se nutren de un movimiento innovador, empoderador y reivindicativo para apostar por otro modelo de atención en salud mental, alejado de teorías biologicistas, a favor de los Derechos Humanos y en contra de una parte del sistema que vulnera con sus prácticas, que no cuidan sino dañan y mutilan, aún más, sus vidas.

Además, y de la mano del movimiento asociativo, se fomenta que las personas con experiencia propia participen de forma más directa en la portavocía y en las acciones de sensibilización, así como en los órganos de representación de la Asociación y de la Federación Salud Mental Canarias.

Elisabet, que afirma haber sentido el autoestigma, destaca el valor de estas iniciativas: «Yo misma, en multitud de ocasiones, me he sentido culpable por tener un diagnóstico de salud mental, cuando nadie debería sentirse culpable ni sentirse menos y discriminada por ello, ya que todas somos iguales y tenemos los mismos valores. Podré caer varias veces, pero no estoy sola y voy a tener ayuda dentro del colectivo, donde me siento aceptada y comprendida. Juntas somos más fuertes».

Estos espacios, como el Club Social y los Grupos de Ayuda Mutua, forman las Iniciativas en Primera Persona, lugares desde los que las personas con problemas de salud mental fortalecen sus capacidades, confianza y protagonismo, reivindicando que un diagnóstico psiquiátrico no puede ser una condena de por vida.