AFES Salud Mental impulsa en 2013 su primera iniciativa en primera persona, el Grupo de Empoderamiento en Salud Mental. Hoy, nueve años después, continúa escuchando las voces de las participantes para evaluar el sentido de estas iniciativas y su futuro. Al respecto, Enrique Polo cuenta su visión y su experiencia como uno de los miembros:

«Es de agradecer que en tan poco tiempo (desde los años 70 hasta la actualidad) se hayan creado tantos recursos para personas con problemas de salud mental. Desde asociaciones a nivel insular, regional y nacional, como pisos, residencias, centros de rehabilitación psicosocial, talleres ocupacionales, voluntariado, empoderamiento en primera persona, trabajos protegidos y como no, los Grupos de Ayuda Mutua y Clubes Sociales».

Los Grupos de Ayuda Mutua (GAM) se componen de personas expertas en salud mental por sus experiencias propias. Se rigen por unas normas de horizontalidad y seguimiento regular, y sus participantes intercambian conocimientos y vivencias en un entorno igualitario y respetuoso, en el que pueden surgir alianzas y amistades.

En cambio, en los clubes sociales se potencia el ocio, el tiempo libre compartido y la amistad mediante salidas o reuniones voluntarias en las que no hay mayor compromiso que el de disfrutar de las actividades grupales propuestas.

En ambos casos, se trata de recursos dirigidos a personas con problemas de salud mental, cuya finalidad es la de reducir el sufrimiento individual y ser una vía de recuperación y empoderamiento, ya sea a través de los conocimientos compartidos (GAM) o con actividades lúdicas (Club Social), en los que no hay jerarquías.

«Cuando llegué en 2018, nuestro Grupo de Ayuda Mutua se llamaba GAM Pinzón Azul, y fui acogido después de una simple llamada a nuestra facilitadora, Yurena. Después de la presentación comencé a disfrutar de este recurso y colchón de salud mental, y cada dos lunes al mes nos reuníamos de forma presencial en el centro ocupacional Soledad García, hasta la llegada de la COVID-19. Hablábamos de nuestros problemas e inquietudes entre personas que voluntariamente queríamos compartir nuestras historias, a veces sorprendiendo al grupo y otras veces siendo yo quien sorprendía con mis experiencias».

A petición de las participantes, este GAM se extendió a Club Social, en el que se crearon vínculos más afectivos. «Con el confinamiento todo se estancó, pero tenemos la esperanza de recuperar los buenos momentos que en el pasado ya experimentamos», concluye Enrique.

En la actualidad, AFES Salud Mental se plantea el futuro de estas acciones, con la mirada puesta en seguir impulsando la autonomía y el protagonismo de las personas con problemas de salud mental.