Cuando una usuaria dice que se siente en familia dentro del programa de Viviendas Supervisadas, la Entidad siente que uno de los objetivos planteados ha sido alcanzado y superado con creces.

Disponer de un lugar estable para vivir es una necesidad básica y esencial. Las viviendas permiten desarrollar proyectos de vida, a la vez que favorecen la inclusión social. En este sentido, el recurso facilita y promueve que las personas con problemas de salud mental se atrevan a soñar de nuevo, que sepan que hay alternativas y que comiencen a diseñar sus propias metas y expectativas.

Y es que detrás de cada persona que llega al programa de viviendas supervisadas que AFES Salud Mental gestiona hay una historia, una realidad que lleva a compartir una nueva etapa vital con otras convivientes que inicialmente son desconocidas. Lo que se construye y se crea luego, nadie de antemano lo sabe. Lo que sí se sabe es que ocupan un lugar central donde sus necesidades y perspectivas son escuchadas, valoradas y tratadas siempre con prioridad e interés.

Para ello, el equipo profesional de la Asociación y el Equipo Comunitario Asertivo (ECA) del Servicio Canario de la Salud se unen y generan alianzas dirigidas a acompañarlas en su proceso de recuperación y en el cumplimiento de objetivos personales. La esencia para que todo funcione dentro del servicio son los vínculos que se generan, unos vínculos que suman, crean sentimientos de pertenencia y hacen de cada una de las viviendas que gestiona la Entidad un verdadero hogar.

Este programa se desarrolla en el marco del convenio de colaboración que el Gobierno de Canarias mantiene con el Cabildo de Tenerife a través del Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS).