Josefa Hernández, conocida como Fefi, es una experimentada alpinista del municipio de La Orotava que ha decidido alcanzar una nueva cima para sensibilizar sobre el sufrimiento psíquico y visibilizar la labor de AFES Salud Mental. Mañana, sábado 9 de abril, parte de Tenerife hacia el Lobuche East, en la cordillera del Himalaya, con el reto de ascender los 6.119 metros de altitud de este pico. Con ella llevará una bandera con el logo de la Entidad y el mensaje “Montañas de Ida y Vuelta” en alusión al proyecto Ida y Vuelta Artesanal, una iniciativa que nació en los centros ocupacionales para favorecer la recuperación y la integración de las personas con problemas de salud mental.

Fefi, ¿desde cuándo te dedicas al montañismo?

Desde hace unos 20 años, aproximadamente. Empecé aquí, en las Cañadas del Teide, y después salí para Europa, a Los Alpes. En ese momento marco mis comienzos como alpinista. He de decir que siempre me he sentido más atraída por el monte que por la playa. Ya cuando estaba en la universidad hacía excursiones y acampadas con mis amistades, y esa afición fue creciendo hasta que me enganché totalmente a la montaña.

Y en estos años de trayectoria, ¿cuáles han sido los hitos más importantes para ti?

La montaña de mayor altitud que he ascendido es el Pico Lenin, de 7.134 metros, en Asia. Pero para llegar ahí he ido en progresión. Empecé por subir los cuatromil en Los Alpes, y de allí fui a Los Andes, en Sudamérica, donde subí mi primer seismil, el Huayna Potosí. También he ascendido el Kilimanjaro, considerado “el techo de África”.

Mis vacaciones son para viajar y el motivo siempre es subir una montaña, pero no el único. Me encanta conocer paisajes, culturas, diferentes formas de vida… Cuando hablamos de alpinismo nos centramos en la montaña, pero alrededor de ellas viven personas con tradiciones muy diversas que generalmente solo vemos en documentales, y a mi me gusta presenciarlas directamente.

¿Cómo te preparas, física y mentalmente, para asumir estos retos?

Evidentemente, es una actividad que te tiene que gustar. Detrás de la foto en la cima hay mucho trabajo, entrenamientos y sacrificio. Nadie te obliga; lo haces porque quieres, por supuesto. Aquí en Tenerife tenemos la grandísima suerte de contar con el Teide, que es un “gimnasio” perfecto para entrenar. Durante el año lo subo de forma ocasional, y cuando tengo un viaje en mente, asciendo prácticamente todos los fines de semana. Suelo subir y dormir en el Refugio de Altavista, porque es importante que el cuerpo se aclimate a la falta de oxígeno.

Y mentalmente tienes que estar preparada, porque son muchas las situaciones complicadas que se pueden presentar, como el mal tiempo, por ejemplo. Y la única forma de resolverlas es entrenando y mentalizándote para reaccionar y que no te cojan de sorpresa. Al fin y al cabo, la alta montaña se considera un deporte de alto riesgo.

¿Por qué decides llevar la salud mental a lo alto de la cima?

Porque a pesar de que el sufrimiento psíquico ha existido desde que el mundo es mundo, los trastornos mentales están muy mal vistos, y a la gente le da miedo hablar abiertamente de ellos. Existen todavía muchos tabúes. A esto se une que conozco a una persona cercana que tiene un problema de salud mental, que son de los más frecuentes y de los que menos se habla y se conocen.

Mi intención es visibilizar, dar a conocer la labor de integración social de la Asociación para garantizar los derechos y deberes del colectivo. Y para que la gente no se asuste cuando oiga hablar de salud mental, sino que la normalice.

Con el reto que está a punto de emprender, Fefi subirá el Lobuche East con la iniciativa “Montañas de Ida y Vuelta”, una ruta que la llevará a más de 9.000 kilómetros de su casa, y al igual que el proyecto de la Asociación, “trazará caminos que muchas veces no son rectos, sino aprendizajes curvos que nos traen de vuelta”.

¡Mucha suerte!