Sábado, 9 de abril de 2022. El proyecto Montañas de Ida y Vuelta despegó desde el aeropuerto de Tenerife Norte con destino a la cima del Lobuche East, de 6.119 metros de altitud, en la cordillera del Himalaya. A bordo viajaba Fefi Hernández, una experimentada montañera del municipio de La Orotava, junto a AFES Salud Mental. Con ella transportaba una bandera que la ha acompañado en esta aventura y con la que ha llevado a lo más alto la salud mental y la labor de la Asociación.

¿Cómo ha ido el viaje?

Muy bien, sin ningún contratiempo importante. Ni siquiera con el tiempo, que suele ser bastante cambiante en primavera. Los días amanecieron despejados, aunque normalmente se nublaban al mediodía. Llegó a nevar alguna tarde, pero de forma suave; nada preocupante. Sin duda, el tiempo acompañó y salió todo bien. En general, mi percepción del viaje es bastante positiva.

A grandes rasgos, para las personas que no lo conozcan, ¿qué supone viajar hasta el Himalaya?

Partí desde Tenerife con destino Madrid, y de allí hice escala en Dubái. Después cogí otro avión hacia Katmandú, la capital de Nepal. Tardé un día y medio en llegar. El martes 12 de abril, muy temprano, volé en avioneta hasta Lukla, el pueblo desde donde, habitualmente, se parte hacia esta zona del Himalaya. Bajé del avión, cogí la mochila y comencé a caminar. Ahí inicié lo que se conoce como trekking o trekking de aproximación.

¿Por qué el Gokyo-Ri fue el primer objetivo de la expedición?

El Gokyo-Ri es una montaña que se encuentra a 5.357 metros de altitud, y está en el valle de Gokyo, junto al Tercer Lago y la aldea de Gokyo. Tardé unos tres días en llegar a esa cima, que se utiliza como aclimatación. El paisaje desde allí es espectacular. Se ven cuatro montañas de más de 8.000 metros, entre ellas el Everest, el pico más alto de la Tierra. Esa zona forma parte del parque nacional de Sagarmatha, que en nepalí significa “Frente del cielo”.

¿Cómo es la vida durante el ascenso?

Las alpinistas nos alojamos en pequeñas aldeas porque no se puede acampar en cualquier sitio; está prohibido. A mayor altitud, las aldeas son más pequeñas y hay menos personas. De hecho, muchas solo están habilitadas en primavera y otoño, que son los momentos del año en los que se hace trekking allí. Son alojamientos muy sencillos, en los que se ofrece también comida. A medida que vas ascendiendo aumenta el frío. En mi caso, como el Lobuche East está al final del trekking, me sirvió de aclimatación.

El periodo de aclimatación es el tiempo que tarda el cuerpo en adaptarse a la altitud y adquirir fortaleza física para continuar subiendo. Es muy importante, por lo que hay que programarlo bien para que sea lo suficientemente largo y evitar el mal de altura. Como yo suelo entrenar en el Teide, hasta los 4.000 metros estaba aclimatada. A partir de ahí, ascendí cada día entre 300-400 metros, y no tuve ningún problema.

¿Qué ha significado para ti Montañas de Ida y Vuelta?

Aparte de que ahora todo el mundo me conoce (ríe) tras 17 años subiendo montañas de forma anónima, incluso más altas que el Lobuche East, me suponía un aliciente promocionar la iniciativa. Sentía que mis retos podían ser algo más que retos personales, y la difusión del trabajo que realiza AFES Salud Mental me pareció una causa que bien merecía un esfuerzo. Tengo que reconocer que los medios de comunicación le han dado bastante cobertura, más de la que esperaba. Para mi ha sido un orgullo poder llevar la bandera de AFES Salud Mental a la cima, y me he sentido muy acompañada por la Asociación y por las personas usuarias en todo momento (se emociona).

¿Cómo fue el momento de llegar al pico?

Lo primero que hice fue mirar alrededor. Me impresionó el paisaje, porque es espectacular… ¡se ve toda la cordillera del Himalaya! Encima tocó un día precioso, con un cielo azul que deslumbraba. Enseguida saqué la bandera para sacar fotos y hacer vídeos. Después, pensé que aún quedaba la vuelta. Porque esto son Montañas de Ida y Vuelta. La bajada me resultó más complicada que la subida, pero salió todo bien.

Ahora que han pasado algunos días desde tu vuelta, ¿te gustaría que el proyecto continuara?

Sí. No me gustaría que se quedara en una única montaña, sino que fueran Montañas (y recalca la “s”) de Ida y Vuelta. Me parece muy bonito e ilusionante no hacerlo solo como un reto personal, sino poder sumar mi colaboración. Sobre todo, de lo que se trata es de dar visibilidad a la labor de la Asociación y a la salud mental, y yo creo que aquí el gran reto es difundirlo. Este primer objetivo ha salido bastante bien y me siento satisfecha. Esto incita a que no pare, y en la medida de lo que se pueda, continúe.

Para AFES Salud Mental Montañas de Ida y Vuelta se ha convertido en un hito que jamás pensó alcanzar, y que gracias al esfuerzo y la pasión altruista de Fefi Hernández se ha hecho realidad.