En AFES Salud Mental impulsamos la defensa de los derechos LGTBIQ+ desde el acompañamiento en los procesos de recuperación y la construcción de redes de apoyo que sitúan a las personas en el centro.
Las agresiones hacia las personas LGTBIQ+ se han duplicado en un año, alcanzando a 812.000 personas en España, mientras que una de cada cuatro sufre discriminación. Desde AFES Salud Mental reivindicamos que no puede haber bienestar psicológico sin justicia social y exigimos recursos de atención adaptados a las necesidades del colectivo.
En el Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, desde AFES Salud Mental alzamos la voz para denunciar una realidad alarmante que no podemos permitir que se normalice. Los datos recogidos en el informe Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2025 de la Federación Estatal LGTBI+ nos muestran un panorama devastador: las agresiones físicas y verbales hacia las personas LGTBIQ+ casi se han triplicado en un año, pasando del 6,8% en 2024 al 16,25% en 2025, lo que se traduce en estas 812.000 personas agredidas por su orientación sexual o identidad de género en el último año.
El 25,25% de las personas LGTBIQ+ sufre discriminación (1.282.500 personas) y el 20,3% ha sufrido acoso (819.000 personas). Esta violencia no se limita a espacios marginales: más de una cuarta parte del acoso (26,72%) y un tercio de las agresiones (35,28%) ocurren en la calle, mientras que los centros educativos concentran el 16,79% del acoso y el 16,92% de las agresiones.
Como revela el estudio, las interseccionalidades multiplican la vulnerabilidad: las personas jóvenes de 25-34 años, especialmente las personas trans y aquellas con menores ingresos, son las más expuestas. En municipios de menos de 10.000 habitantes, el acoso alcanza el 26,39% y las agresiones el 20,83%.
El impacto en el bienestar psicológico
Como organización que trabaja desde 1982 por los derechos en salud mental, sabemos que no puede haber bienestar psicológico sin justicia social. Las personas LGTBIQ+ tienen entre dos y seis veces más posibilidad de presentar ansiedad, depresión y consumo de sustancias. El 80% de las personas trans y el 71% de las personas no binarias experimentan angustia de forma frecuente.
La infradenuncia es otro síntoma del sistema que falla: el 46,09% de las víctimas no acude a las autoridades y un 33,33% de quienes denuncian considera el proceso tan traumático como el propio incidente.
No podemos ni vamos a normalizar el odio. Desde el movimiento asociativo en primera persona, construimos resistencia a través de los cuidados comunitarios, el acompañamiento en los procesos de recuperación y la construcción de redes de apoyo que pongan la vida en el centro.
Juntas podemos derribar los prejuicios y construir un futuro de igualdad, respeto y diversidad para todas. Nuestros derechos no son negociables. Ni un paso atrás.


