La emergencia de los cuidados ante el incendio de Tenerife

Hace más de una semana se declaraba un incendio forestal en el monte del municipio de Arafo, en Tenerife, que ya ha calcinado más de 14.000 hectáreas de 12 municipios del norte y sur de la isla. La voracidad de las llamas provocó el desalojo y la reubicación de muchas personas que viven cerca de las zonas afectadas, entre las que se encuentran dos recursos alojativos gestionados por AFES Salud Mental. 

Tras conocer la noticia, la asociación desplegó todos los medios necesarios para ofrecer un hogar alternativo a las 11 personas residentes en las unidades convivenciales de atención a la salud mental, ubicadas en los municipios de San Cristóbal de La Laguna y El Sauzal. Con el acompañamiento y apoyo, desde el primer momento, de las responsables de la Unidad Orgánica de Atención a la Dependencia del Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife, las personas evacuadas fueron trasladadas a una residencia y a otros recursos alojativos de la entidad.

Ante la situación, el intercambio de llamadas y mensajes entre las profesionales de la organización ha sido constante para garantizar no solo la protección y la seguridad de las usuarias, sino también para acompañarlas en estos días difíciles, en los que surgen emociones como el miedo, la tristeza o la incertidumbre. 

Una vez más, el equipo humano de AFES Salud Mental ha mostrado su implicación, compromiso y empatía. Como ocurre en momentos de desconcierto, ha resultado fundamental proporcionar información clara y tranquilizadora, y resolver con acierto las dificultades que se han ido presentando. Pero, sobre todo, es de destacar la solidaridad que se ha despertado y la importancia que han vuelto a cobrar los cuidados entre las personas. 

El compromiso se extiende al entorno y al medio ambiente, que, debilitado ya por el cambio climático y la deforestación, está sufriendo nuevamente un duro golpe a causa del incendio. Los espacios naturales afectados por este desastre son vitales para la biodiversidad, y la pérdida de masa forestal es un recordatorio doloroso de la necesidad de preservar el equilibrio de los ecosistemas, del que depende el bienestar y la supervivencia de los seres humanos.  

Por ello, es esencial resaltar que la responsabilidad va más allá de proteger las viviendas y las vidas de las personas en casos de emergencia, sino que también incluye tomar medidas encaminadas a cuidar y conservar la naturaleza que nos rodea, y garantizar así un futuro sostenible para todas las generaciones. Como reivindicó la activista Greta Thunberg en el Foro Económico Mundial: “Quiero que reaccionen como si nuestra casa estuviera en llamas, porque lo está”

Exigir una transición hacia una economía que anteponga la sostenibilidad de la vida al lucro económico es una prioridad. Nuestro hogar está en llamas y ya no es suficiente con hacer sonar las alarmas. Ha llegado el momento de la acción URGENTE contra la destrucción climática.

 

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