Desde marzo de este año el recurso dispone de sesiones de terapia asistida con animales, que son capaces de mejorar el bienestar físico y psicológico de las personas
Por la puerta de la residencia El Nogal aparece un rostro peludo con la lengua fuera que se abalanza en busca de mimos sobre las convivientes de este hogar comunitario, quienes la están esperando con impaciencia. Es Rita y viene acompañada de Verónica Doval, psicóloga educativa especializada de «ANANDA. Intervenciones asistidas con perros», una bonita iniciativa que desarrolla desde 2016 y que aúna dos de sus dos grandes pasiones: la psicología y los canes.
Rápidamente, Gloria, Luis, Ana Eva y otras usuarias del recurso se acercan a saludar a la perra y a participar en la sesión que Verónica ha preparado para hoy. Comienzan a acariciarla y a darle chuches mientras realizan actividades motoras y cognitivas relacionadas con los animales, especialmente con los perros. A Luis le apasionan y es habitual que obsequie a las trabajadoras y voluntarias de la residencia con dibujos hechos por él de especies de cualquier hábitat.
Llega la ronda del cepillado y los juegos con la pelota. «Rita, ven. Dame la patita», le ordena Gloria con cariño. Y la perrita obedece. No pertenece a ninguna raza y fue adoptada en un centro de acogida, un origen que facilita la doble terapia: el animal es capaz de ayudar a las personas a recuperarse y las personas pueden brindarle la atención y los cuidados que necesita para tener una vida digna, llena de amor y protección.
Dice Verónica que Rita es el estímulo motivador entre ella y las usuarias; el nexo que las conecta para que se involucren más en las actividades y así fortalecer aspectos como la autonomía u otras capacidades cotidianas. Ellas están encariñadas con el can e incluso van superando el miedo a estos animales, como es el caso de Alejandrina. Dentro de un mes volverán a El Nogal y la terapeuta les propone una sesión de lenguaje canino mientras destacan la inteligencia de la perra y comparten algunas recomendaciones de cuidados.
«Ananda», palabra proveniente del sánscrito que significa alegría y felicidad, es el sentimiento que se respira esta tarde en el recurso. Rita se muestra libre y juguetona, a la vez que las personas le dan de comer, le hablan y se ríen con ella. Se relame cuando ve que van a darle otras chuches, más sabrosas y especiales, para que entienda que la jornada ha llegado a su fin. De esta manera, la premian por su labor y se va colmada de atenciones ante la atenta mirada de las participantes, que ya esperan su regreso.
El programa se ejecuta en colaboración con el Equipo Comunitario Asertivo (ECA) del Servicio Canario de la Salud gracias al contrato otorgado en 2017 por el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife, desarrollado mediante el convenio de colaboración que mantiene con el Gobierno de Canarias para la prestación de servicios en centros residenciales a personas en situación de dependencia y con discapacidad.




