El Día Mundial de la Salud Mental de este año pone el foco en el impacto psicológico que provocan las catástrofes y las emergencias humanitarias
El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha crucial para visibilizar la importancia de cuidar el bienestar emocional de la población. Este año, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, a la que AFES Salud Mental pertenece, se une bajo el lema elegido por votación popular «Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental». Así, el movimiento asociativo pone el foco en el impacto psicológico a nivel individual y colectivo, además de invisible, que provocan las emergencias y catástrofes.
El genocidio en Gaza, la mayor barbarie de nuestros tiempos; la guerra en Ucrania; la DANA en Valencia o la erupción del volcán de La Palma, no solo dejan a su paso destrucción física y pérdidas materiales, sino también una huella emocional y psicológica demasiado duradera. Ante estas situaciones límite todas las personas, sin importar condición alguna, son vulnerables. Reconocer esta realidad implica una llamada urgente a reforzar las redes de apoyo para asegurar que nadie tenga que afrontar en soledad las consecuencias psicológicas de una crisis.
La Federación Salud Mental Canarias organiza el 10 de octubre una jornada institucional en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura, en la que instará al Gobierno de Canarias y a otros organismos insulares y locales a promover medidas urgentes y efectivas que doten de los recursos necesarios en estas circunstancias. El compromiso político y la responsabilidad social son ineludibles para fortalecer la red de atención comunitaria a la salud mental y avanzar hacia un sistema sociosanitario público que garantice los derechos de la ciudadanía.
La realidad de Canarias: vulnerabilidad amplificada
En Canarias, la situación de la salud mental presenta desafíos significativos. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud (SNS) 2023, publicado por el Ministerio de Sanidad, revela que el 52% de la población de las islas ha experimentado algún problema de salud mental, frente al 34% registrado en el resto de España. El más frecuente es la ansiedad, que se detecta el doble en mujeres que en hombres y cuya incidencia se ha duplicado en menores de 25 años respecto a 2016.
La vulnerabilidad se ve acentuada por las problemáticas sociales y económicas que atraviesa el archipiélago. Según el último Informe AROPE, el 31,2% de personas estaban en riesgo de pobreza y/o exclusión social en 2024. Asimismo, contextos de violencia, pobreza, conflictos bélicos o desastres naturales han originado crisis migratorias en condiciones extremadamente peligrosas y traumáticas para las personas, muchas de ellas mujeres y niñas. Por último, hay que añadir la obsolescencia y la deficiencia del modelo de desarrollo socioeconómico de las islas, el cual ha generado graves problemas de carestía y escasez de viviendas, gentrificación y presión turística, sobreexplotación del suelo y destrucción de espacios naturales, y pérdida de biodiversidad, entre otros.
Defender la salud mental exige no solo atender las consecuencias de las emergencias puntuales, sino también abordar las causas estructurales de la vulnerabilidad social. Protegerla es un compromiso colectivo que requiere políticas públicas integrales y una sociedad que ponga los cuidados en el centro. Canarias tiene un límite y el bienestar emocional no puede esperar más.



