La Magnolia, un hogar donde la autonomía empieza a florecer
La nueva vivienda de la asociación ofrece seis nuevas plazas en el municipio de Los Realejos y demuestra, a través de la historia de Dácil, cómo los apoyos comunitarios hacen posible nuevos proyectos de vida
La colaboración entre las administraciones públicas y las entidades del tercer sector hace posible que cada vez más personas puedan desarrollar sus proyectos de vida en la comunidad con los apoyos que necesitan y a los que tienen derecho.
Ese compromiso común ha favorecido la apertura este mes de julio de una vivienda supervisada de AFES Salud Mental en el municipio de Los Realejos, en Tenerife. El nuevo recurso residencial, llamado La Magnolia, ofrece seis nuevas plazas para personas con discapacidad psicosocial. Con su incorporación, la entidad pasa a gestionar diez viviendas supervisadas, que suman un total de 56 plazas. Durante 2025, las viviendas supervisadas brindaron atención y cuidados a 67 personas (13 mujeres y 54 hombres).
Un mes puede parecer poco tiempo, pero ha sido suficiente para que una compañera de Dácil Báez diga de ella que es «la estructura» de La Magnolia. Y no hay más que conocer a las cinco mujeres que actualmente viven allí y alegar un rato con todas para entender porqué lo dice. El día de Dácil comienza a las seis de la mañana. Sale a caminar, organiza junto a sus compañeras las tareas de la casa y además de leer o ir a nadar a la piscina municipal, también encuentra tiempo para seguir practicando sus conocimientos de peluquería y estética con ellas o tejer una funda de móvil para Nira.
En la vivienda, la convivencia también forma parte del aprendizaje y las responsabilidades se reparten cada semana, las decisiones se toman en común y el apoyo mutuo forma parte de la rutina. «Hay buena comunicación y nos gusta ayudarnos mucho», asegura Dácil. Para ella, vivir en una vivienda supervisada «vale la pena para aprender a desenvolverme sola, cocinar, limpiar o hacer gestiones por mi misma». Tras más de veinte años vinculada a distintos recursos de AFES Salud Mental —desde centros ocupacionales hasta programas de formación y empleo—, siente que este nuevo paso le acerca a la vida que quiere construir. «Lo que ha supuesto para mí es ganar autonomía», explica.
La apertura de La Magnolia es fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Los Realejos y AFES Salud Mental. El consistorio ha cedido el uso del inmueble a la entidad tras la autorización previa del Instituto Canario de la Vivienda (ICAVI), cuya implicación y disposición durante todo el proceso han resultado fundamentales para poner en marcha este nuevo recurso.
Además, la incorporación de estas seis plazas forma parte de la reciente ampliación del convenio de colaboración suscrito entre el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife y la asociación. Esta ampliación ha permitido incorporar un total de 35 nuevas plazas a los servicios de la entidad, lo que refuerza la red pública de atención sociosanitaria de la isla, impulsada por el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias para favorecer la autonomía y la integración social de las personas con discapacidad psicosocial.
Dácil también mira hacia el futuro. Su próximo objetivo es finalizar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) para continuar formándose en cocina, un oficio al que le gustaría dedicarse profesionalmente. «Quiero estudiar cocina porque se me da muy bien», cuenta con ilusión. Sus palabras recuerdan que la autonomía no es un destino, sino un camino que se construye paso a paso cuando existen los apoyos adecuados.
Más allá de la puesta en marcha de un nuevo recurso residencial, esta vivienda representa el valor de las alianzas entre las administraciones públicas y las entidades sin ánimo de lucro, por lo que AFES Salud Mental agradece especialmente la confianza y el compromiso del Ayuntamiento de Los Realejos, del IASS y el ICAVI.
No es casualidad que este nuevo hogar lleve por nombre La Magnolia. Las magnolias son apreciadas por su belleza, su fortaleza y su capacidad para florecer y transformar los espacios que habitan. Del mismo modo, esta vivienda nace para ser mucho más que un recurso de atención: quiere ser un lugar donde las personas encuentren apoyos para crecer, echar raíces en la comunidad y cultivar, a su propio ritmo, el proyecto de vida que desean. Porque, al igual que una magnolia necesita un entorno adecuado para florecer, todas las personas necesitan oportunidades y una comunidad que crea en ellas para poder desarrollar todo su potencial.
El programa de viviendas supervisadas se desarrolla en el marco del convenio de colaboración que el Gobierno de Canarias mantiene con el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife para la atención a personas en situación de dependencia y con discapacidad.






La Magnolia, un hogar donde la autonomía empieza a florecer Leer más »









